Hay información en muchas partes, y no solo información diferente; también vivimos con información replicada en distintos formatos y lugares.
Un ejemplo claro es el reproductor de Música.

Si tenemos archivos en la base de un reproductor como Banshee, podemos cambiar la información sobre un track (título, álbum o artista). Esta información entonces se actualiza en la base de datos interna. Opcionalmente, los metadatos también se escriben de vuelta al archivo (en formatos como el ID3 tag). Aunque así fuera, hay otro lugar donde estos datos se almacenan y es el sistema de archivos. Generalmente, tenemos nuestra biblioteca ordenada en la forma artista/álbum/canción.extensión (por ejemplo: The Corrs/The Corrs Unplugged/Runaway.mp3), incluso, sólo el nombre del archivo podría tener esta información (sin contar a los directorio)

Todo funciona a la perfección hasta que una de estas fuentes de datos cambia, sin que el resto se sincronice. Esto no es un problema para un usuario avanzado, pero imaginen a su madre (o abuela) sentada frente a la pantalla ¿le interesa saber la diferencia entre los metadatos de un archivo y el nombre del mismo? ¿o podrá darse cuenta de que cuando cambia el nombre del archivo, estos datos no se ven reflejados en el reproductor de audio?. Este es un gran desafío para el ambiente de escritorio. Incluso, si tenemos dos reproductores de audio (Rythmbox y Banshee), sus bases de datos son distintas y, por lo tanto, ya tenemos la información en 4 o 5 lugares distintos.
Los amigos de Microsoft anunciaron con bombos y platillos WinFS, ya hace varios años. WinFS, junto a Avalon e Índigo eran los pilares de lo que hasta entonces se conocía como Longhorn, hoy Windows Vista (también conocido como Windows Bosta). Finalmente, resultó ser un vaporware, y de los grandes, ya que causó mucha expectación.
Al otro lado de la calle, imagino a GNOME con su propia base de datos de multimedia (tal vez puede ser una API con distintas implementaciones). Las aplicaciones de audio entonces, utilizan esta base de datos común. Así, el escritorio además puede proveer una forma simple de navegar estos archivos, en Nautilus, mostrando los metadatos y no necesariamente los nombres reales. Cuando los archivos son copiados a otras unidades, el entorno puede renombrarlos para reflejar el contenido y guardar en ellos el ID3 para mantener compatibilidad con otros dispositivos y ambientes.

Banshee, hasta ahora, permite sincronizar los cambios en metadatos hacia los archivos (ID3) y hacia los nombres (disponible en SVN trunk).